Trayectos invisibilizados: cuidadoras mayores y la movilidad cotidiana en el sostenimiento de la vida
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Este artículo explora las experiencias de cuidadoras mayores no remuneradas en Mérida, Yucatán, desde una perspectiva que entrelaza el cuidado directo con la movilidad cotidiana. A partir de una investigación cualitativa con enfoque narrativo, se desarrolló un proceso colaborativo con cuatro adultas mayores que habitan en la zona sur de la ciudad. Todas ellas acompañan de manera directa a familiares mayores con enfermedades crónicas como Alzheimer, cáncer o esquizofrenia. Sus relatos permiten comprender cómo el cuidado se vive y se despliega desde el cuerpo, el tiempo y el espacio. La corporeidad que sostiene, la temporalidad que organiza cada jornada y la espacialidad que condiciona los trayectos revelan cómo estas dimensiones encarnadas configuran sus traslados diarios. Más allá de desplazamientos prácticos como consultas médicas, compras o trámites, estos recorridos implican un esfuerzo constante por habitar una ciudad que no ha sido diseñada pensando en ellas. Banquetas deterioradas, rutas de transporte inaccesibles/lejanas y sistemas digitales excluyentes configuran un entorno adverso, donde cuidar también significa resistir. El análisis parte de una crítica al modo en que se ha entendido históricamente el territorio. Mientras la ruralidad ha sido hegemónicamente asociada con el rezago, lo urbano suele asumirse como espacio homogéneo. Sin embargo, las ciudades también estratifican y distribuyen desigualmente servicios e infraestructura. Incorporar categorías como género, edad y clase, permite visibilizar cómo el acceso, uso y experiencia del espacio se encuentra atravesado por desigualdades que moldean las formas de cuidar y de vivir.